Equilibrio Fisco-Emocional. Escucha

Agencias

El sufrimiento o el dolor físico son alarmas que lanza el cuerpo para ser atendido y su intensidad habla de la urgencia y nos exige la inmediata evaluación de la situación y que arreglemos los asuntos. Es posible que lo primero que demanden es un silencio para poder escucharlo y para ello se requiere de tranquilidad y aquietar la mente para poder percibir y ser acertados con la ayuda que debemos dar y trabajar sobre la causa del dolor; al conseguir el origen se debe concientizar y así poder eliminar el sufrimiento del momento, incluso evitar que vuelva a pasar, o al menos de la misma forma o ser atendido a tiempo. 

No solo no nos escuchamos, tampoco escuchamos a los demás, más notorio en la actualidad con los aparatos electrónicos, aprender a escuchar es sumamente necesario, por lo que se pierden momentos especiales y el compartir con personas involucradas emocionalmente con nosotros, también hemos dejado de percibir las señales del entorno y los sonidos de la naturaleza y lo mas importante las alarmas del cuerpo que son en realidad gritos pidiendo atención. Cuando comenzamos a actuar desde la escucha, lo demás viene por añadidura. Aprender a escuchar tiene un proceso de aprendizaje que requiere una transformación del código personal en relación a nuestros juicios y deseos para crear un silencio en el cual puedas escuchar lo que dice tu cuerpo. 

Escuchar nuestra verdad exige un profundo respeto y gran curiosidad por la situación en el externo, además de estar presente en todos los sentidos en el aquí y ahora y así aprender a crear un espacio y tiempo necesario para resolver o cuando no hacer nada que es un poco más difícil. Cuando nos ponemos a escuchar la verdad del momento, nos sentimos mas seguro en cuanto a lo qué hemos de hacer, cuándo debemos de actuar o cuándo no. 

Lo sugerido es escucharte y escuchar a los demás, propiciar la comunicación y perder el miedo a escuchar. Oír con atención y respeto es una cualidad a desarrollar y no interrumpir con ideas preconcebidas. Escuchar a otros con claridad abre el camino hacia un entendimiento útil de cualquier situación, pero implica también acallar algunas voces que ya existen en nosotros y que no paran de hablar. Hay que generar un silencio y espacio para recrearlo con la voz de los demás, y con nuestra auténtica voz, esa que llaman “la voz interior”. 

Sugiero tomar un tiempo para calmarnos y escucharnos a nosotros mismos con máxima atención, y lo puedes hacer en la soledad, pero también en plena acción diaria, una simple meditación donde te concentres a escuchar tu respiración o los latidos de tu corazón y en esta relajada actitud sentirás una conexión básica a tu entorno, al mundo que te rodea y a las señales de tu cuerpo y así contribuir a los cuidados del Ser, una hermosa forma de desarrollar la compasión.