En Fotos | Arturo Michelena y su "pincel patriótico"

Francisco Arturo Michelena nació con el pincel en la mano, aquel 16 de Junio de 1863. No podía ser de otra manera, la pintura corría por el torrente sanguíneo de  esa familia: la madre y el abuelo se dedicaban al oficio, pero su padre Juan Antonio sería su primer maestro. Él era un ávido discípulo, sólo tenía 11 años cuando esbozó su primer autorretrato.

 
Autorretrato en Carboncillo (1874 ) 

Precedido por una fama de artista talentoso que rivalizaba con su corta edad, un joven Michelena es presentando ante el escritor Francisco Sales Pérez, que al contemplar su manejo de las formas y los colores le encomienda la ilustración de su libro, Costumbres Venezolanas, trabajo que da a conocer su obra incipiente en toda Venezuela. 

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El momento estelar de Arturo Michelena llegó en 1885, cuando el Presidente Joaquín Crespo le otorgó una beca para irse a estudiar a París, dónde gana premios por los cuadros: "el enfermo"  y "Carlota Corday".

Carlota Corday  Camino al cadalso (1889)

La musa de esta pieza fue condenada a muerte por el asesinato de Jean Paúl Marat, fatalidad que la convirtió en unos de los personajes más emblemáticos de la Revolución Francesa, por lo que no es de extrañarse que el cuadro de Michelena fuera galardonado con la medalla de oro, en la Exposición Universal de 1889, muestra que celebraba los cien años de aquella revuelta, que comenzó con la toma de la Bastilla.  

El artista plástico Luis Noguera, nos ofrece una visión contemporánea de esta obra: 

"Es fenomenal como manipula los elementos plásticos para mostrarnos la luz dentro de esa habitación", puntualizó.   

  Legado Nacionalista 

La obra de Arturo Michelena nace junto el retratismo para consolidarse  con sus motivos patrióticos. En 1883, ganaría la medalla de honor en la Exposición Nacional de Venezuela.  

Entrega de la Bandera al Batallón sin Nombre  (1883) 

Este Cuadro que pintó mucho antes de irse  a París, sería el primero de una larga serie de lienzos que nos pasean por escenas y personajes emblemáticos, dónde la palabra historia adquiere el más doble de los sentidos, como un testimonio pictórico y político.    

Miranda en la Carraca (1896)

Michelena parece sentir fascinación por los héroes trágicos, tal es el caso del "hijo de la Panadera", recluido en España tras ser capturado por las tropas realistas Domingo de Monteverde. El pintor, presentó esta obra en el Teatro,  Municipal de Caracas, al cumplirse 80 años de la muerte de Miranda, un 14 de Julio de 1816.  

Durante la presentación del que sería su cuadro más famoso, el presidente  Crespo, declarado mecenas del artista, le otorgó una medalla en reconocimiento a todos los premios que consiguió en París. 

La muerte de Sucre en Berruecos (1896) 


Vuelvan Caras (1890)
Retrato Ecuestre de Bolívar (1888)

Aquejado por la Tuberculosis y en el ocaso de su vida, Arturo Michelena se vuelca en los lienzos con una pasión febril, pese a ello partiría sin acabar su últimos cuadros: La última cena y Panteón de los héroes. Sus restos se trasladarían al Panteón Nacional en 1948.

Michelena reposa entre los próceres que inspiraron su obra, muy cerca de allí, en la Pastora, la antigua casa dónde vivía funciona como un Museo desde 1963, cuando se inauguró un 16 de Junio, para celebrar el centenario de su nacimiento.  

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