En EEUU los venezolanos enfrentan deportaciones y rechazo de asilos

Uno era un teniente del ejército venezolano que desertó por su oposición a las autoridades. El otro un activista político que asegura que tuvo que huir después de que grupos aliados al gobierno atacaron su casa. Al igual que miles de compatriotas, ambos terminaron en Estados Unidos porque creían que era el lugar perfecto para pedir asilo político.

Helegner Tijera Moreno, el exmilitar, permanece detenido con una orden final de deportación en una prisión para inmigrantes del estado de Nuevo México a la espera de un milagro que frene la decisión de un juez de rechazar su solicitud de asilo y repatriarlo.

El activista, Marcos Guada, fue devuelto a Venezuela en julio pese a haberles suplicado a las autoridades que no lo repatriaran porque tenía miedo de ser detenido y asesinado en su país. A los tres días de haber llegado a Caracas escapó hacia República Dominicana.

El rechazo de sus solicitudes fue una dura lección sobre los límites del asilo en Estados Unidos incluso para las personas que escapan de un país al borde del colapso económico y social y cuyo gobierno ha sido condenado y sancionado por la administración del presidente Donald Trump.

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Llegamos aquí porque Estados Unidos es el principal opositor del gobierno venezolano y porque es el que pensamos tenía más posibilidades de darnos ayuda”, dijo Tijera en una entrevista telefónica con The Associated Press desde el centro de detención. “Lamentablemente nos equivocamos”.

Los venezolanos se han convertido en el grupo más numeroso de personas que buscan asilo en Estados Unidos, de acuerdo con el Servicio de Inmigración y Ciudadanía. Sus solicitudes, sin embargo, son rechazadas de manera creciente y deben regresar a vivir a su país o unirse a los más de dos millones de compatriotas que se han refugiado en otras naciones.

Buscaba salvar mi vida, mi integridad”, recordó Guada sobre su decisión de irse de Venezuela. “Mi vida corría peligro”.

En 2017 se presentaron cerca de 28.000 solicitudes de asilo político de venezolanos, algunas a nombre de más de una persona, lo que significó un incremento de 50% respecto del año anterior y cinco veces más que en 2015.

Otros miles de venezolanos presentaron demandas en los tribunales de inmigración para frenar sus deportaciones después del vencimiento de sus visas o de que sus peticiones iniciales de asilo fueron rechazadas.

Las solicitudes de asilo demoraban al menos unos cuatro años en resolverse, pero la administración de Trump ha buscado acelerar el proceso como parte de su política de inmigración de mano dura.

Al menos 250 venezolanos fueron deportados en 2017, un aumento de 36% con respecto al año anterior. Esa cantidad ya fue superada este año con 258 deportaciones hasta julio.

Al igual que Tijera, otros 265 venezolanos permanecen detenidos a la espera de ser deportados.

Una organización que recopila e investiga información del gobierno en la Universidad de Syracuse -llamada Transactional Records Access Clearinghouse o TRAC- encontró que la mitad de los pedidos de asilo de venezolanos han sido denegados en los tribunales de inmigración en los últimos cinco años. En comparación, casi el 90% de las solicitudes de ciudadanos de Haití y México también fueron rechazadas, mientras que menos del 20% de los pedidos de personas provenientes de Siria y el 10% de Bielorrusia fueron desechados.

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