Perfil | Estos son los aspirantes al Palacio de Planalto

Este domingo 7 de octubre se celebran elecciones en Brasil, en las que 147,3 millones de brasileños, además de elegir al presidente y sucesor de Michel Temer, eligen al vicepresidente, diputados, senadores, gobernadores y legisladores regionales.

Una campaña presidencial marcada por la polémica: la negativa de la Justicia a permitir la candidatura del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, sumado al atentado al candidato por el Partido Progresista, Jair Bolsonaro.

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Esto son los datos claves de unas elecciones en las que no se divisan resultados claros, debido a las contradictorias estadísticas otorgadas por las analíticas brasileñas.

Candidatos presidenciales

Jair Bolsonaro (Partido Progresista)

Denominado como el candidato de la "ultraderecha" en Brasil, el militar retirado salió a la palestra en 1993; cuando ocupaba la Cámara baja del Parlamento (Asamblea) pronunció en un discurso que estaba a favor del ya lejano régimen militar derrocado y exigió la disolución de la legislatura.

Con una dilatada carrera parlamentaria, sus posiciones ultra conservadoras, como el estar en contra de los derechos LGBT, le han valido 30 pedidos de casación y tres condenas judiciales. Es considerado la versión local de Donald Trump.

"Mi candidatura es una misión. Si estoy aquí es porque creo en ustedes, y si ustedes están aquí es porque creen en Brasil (...) precisamos elegir a un hombre o una mujer honesto, que tenga a Dios en su corazón y que sea patriota", declaró en uno de sus mitines de campaña.

Sus propuestas de campaña, vinculadas en su gran mayoría a solidificar la seguridad ciudadana en el país, son: Fin a la reducción de penas a presos; garantía a la legítima defensa de los acusados; reducción de la mayoría de edad penal hasta los 16 años; mayor inversión en tecnología e inteligencia en materia de seguridad; privatización de las empresas públicas con pérdida; creación de un único Ministerio de Economía, unificando Hacienda, Planificación e Industria y Comercio.

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Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores)

Asumió la candidatura presidencial del Partido de los Trabajadores reemplazando al expresidente y líder de la tolda política, Luiz Inácio Lula da Silva.

Su principal desafío será deshacerse de la imagen de "peón" de Lula, lidiar con los líderes del partido escépticos de su ascenso y convencer a los votantes de que puede evitar los errores económicos de los últimos años y los escándalos de corrupción que han manchado el legado de su mentor.

Académico, con un título en economía y un doctorado en filosofía de la Universidad de Sao Paulo, ha enfocado su discurso presidencial en calmar a los inversionistas afectados por la ola de gastos públicos bajo la presidencia de Dilma Rousseff, quien fue destituida en el 2016 por violación de las normas presupuestarias.

"Algo estaba muy mal. Nadie piensa en controlar la inflación de un país de tamaño continental al frenar las tarifas municipales (...) la estabilidad macroeconómica no se puede lograr a través de la intervención microeconómica", declaró a una revista brasileña unas semanas luego de asumida su candidatura.


Ciro Gomes (Partido Democrático Laborista)

El Partido Democrático Laborista, considerado como de centroizquierda, postuló al economista Ciro Gomes, fue diputado federal y luego alcalde de Fortaleza, gobernador de Ceará (1991-1994). Su último cargo importante fue de ministro de Integración Nacional de Brasil desde el 2003 hasta el 2016, durante todo el gobierno de Lula da Silva.

Sus propuestas son: Reindustrializar el país; favorecer la renegociación de deudas bancarias contraídas por ciudadanos de bajos ingresos y particulares pobres; crear una policía de fronteras para combatir el tráfico de personas y la migración ilegal; y haces que los acuerdos comerciales den prioridad al acceso a tecnologías y mercados nuevos.


Geraldo Alckmin (Partido de la Social Democracia Brasileña)

Médico de profesión, comenzó su carrera política como concejal en su ciudad natal. En 1977 se convirtió en el alcalde más joven de Brasil con 25 años de edad. Ostentó este cargo hasta 1982. Tras la alcaldía, durante dos legislaturas fue diputado federal. Entre 2001 y 2006 fue gobernador del estado de Sao Paulo, y posteriormente candidato a las elecciones presidenciales de 2006 por el PSDB. En estas elecciones quedó en segundo lugar en la primera vuelta, con más del 41% de los votos.

Sus propuestas son: Eliminar el déficit público en dos años; Privatizar empresas estatales que generen perdidas; Sustituir los cinco impuestos que imperan por un tributo único: el impuesto al valor agregado (IVA); Reducir el gasto público eliminando ministerios y cargos públicos.


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Marina Silva (Red de Sostenibilidad)

La ecologista y activista social, que aspira por tercera vez a la presidencia, ha apostado por darle protagonismo y respaldo a las mujeres en sus "luchas sociales" en la sociedad brasileña.

Con una estrategia renovada (a diferencias de sus dos campañas anteriores) ha pasado de las medias palabras a un discurso firme, con reproches orientados sobre todo al Partido de los Trabajadores (PT), al que se afilió en 1988 para finalmente abandonarlo veinte años después en una ruptura sin vuelta.

"Quiero hablar con las mujeres que nos ven (...) con su voto, quiero probar que una mujer negra y de origen humilde sí puede gobernar", declaró en un mitin la candidata, en clara referencia a sus características físicas y raciales.

Sus propuestas son: Aumentar las inversiones estatales en obras de infraestructura; detener los planes de privatización de ministerios; detener la privatización de empresas claves del Estado como Petrobras, Banco do Brasil o la Caixa Económica Federal; reforzar el control de armas; proponer penas alternativas para reducir las prisiones provisorias; las Fuerzas Armadas asumirán un papel fundamental en la defensa de las fronteras; negociar con organismos internacionales de integración regional para una apertura mutuamente ventajosa en términos económicos.


31,7% de los candidatos son mujeres

Esto representa un gran avance en cuanto al rol político de la mujer en la política brasileña, comúnmente dominado por el sexo masculino. 

La gran novedad de las elecciones de 2018 es la prohibición del financiamiento de las campañas por parte de empresas, en un intento por marginar la corrupción a gran escala.

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Cómo es el sistema de votación

Los brasileños votarán en un sistema de urnas electrónicas. Cada elector debe digitar el código que corresponde al candidato: dos cifras para presidente y gobernadores, tres para senadores, cuatro para diputados federales y cinco para los legisladores de las asambleas de cada Estado.

Las dos primeras cifras son siempre las que corresponden al partido.

Este sistema permite obtener los resultados rápidamente, pero algunos críticos, como el candidato Jair Bolsonaro, advierten sobre la posibilidad de hackearlas. La justicia electoral asegura que el sistema es infalible.


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