En 1947 se aprobó el voto universal, directo y secreto de la soberanía popular

Muerto el general Juan Vicente Gómez, en diciembre de 1935, finaliza la más cruel y larga dictadura de nuestra historia republicana. Fueron 27 años de terror. Aquella misma noche el Congreso gomecista encarga de la presidencia al general Eleazar López Contreras, ministro de la defensa, quien al día siguiente inicia las cadenas de radio al país: En un breve paréntesis informativo anuncia la muerte del tirano.

Ratificado por el Congreso, López hizo modificaciones a la Constitución: redujo el período de siete a cinco años y aunque él fue elegido para los siete, error político, se acogió a la reforma y mandó cinco. Le tocó dirigir una difícil transición de la feroz dictadura gomecista a una democracia liberal. Pero lo logró. Creó los ministerios de la Salud y de Agricultura, el Seguro Social y fundó la Guardia Nacional, no ésta de ahora que arremete contra el pueblo con vocación de feroz represión.

El Congreso eligió para el siguiente período al general Isaías Medina Angarita, quien también hizo reformas leves, entre ellas se permitió el voto femenino para las elecciones municipales.

En octubre de 1945, el descontento de los militares subalternos de academia dio un golpe de estado a Medina y entregó al líder popular Rómulo Betancourt la presidencia de la Junta Revolucionaria de Gobierno, quien en 1946 convocó a una asamblea constituyente.

Por primera vez todos los mayores de 18 años, las mujeres incluidas, por amplia votación eligieron una asamblea constituyente que presidió el poeta Andrés Eloy Blanco quien dirigió el proceso de hacer la primera Constitución democrática, al otorgar derecho al voto a todos los venezolanos mayores de 18 años. Por primera vez la mujer tuvo ciudadanía al ejercer el derecho de escoger presidente de la República, diputados y senadores. “Nunca antes una reforma había producido una dinamización de la vida venezolana como el otorgamiento del sufragio universal, señaló el historiador Manuel Caballero.

Los debates fueron transmitidos por radio y gozaron de alta sintonía. Nada oculto, todo al descubierto. La Carta Magna fue promulgada el cinco de julio de 1947 y en diciembre hubo elecciones ganadas ampliamente por Rómulo Gallegos con 871.752 votos, (74.47 %) seguido de Rafael Caldera (Copei) con 262.204 (22,40 %) y Gustavo Machado (PCV) con 36.514 votos, (3,11 %). 

Asumió en febrero de 1948 y le dieron un golpe de estado en noviembre. Una nueva dictadura militar se estrenó pero en noviembre de 1950 mataron al presidente de la junta, teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud y lo “heredó” su colega Marcos Pérez Jiménez, quien se mandó a hacer una Constitución a sus conveniencias y con ella gobernó hasta que se fue huyendo el 23 de enero de 1958.

Tuvo la valentía y la dignidad de entender que ya no podía mantenerse en el poder por la fuerza de las bayonetas, que sus crímenes habían terminado y la represión no podía sostenerlo ante la valentía de los ciudadanos, en especial los jóvenes, que le había llegado el final a sus corruptelas y el pueblo no lo quería y lo odiaba. Hizo maletas, se montó en un avión y se fue con sus arbitrariedades y cinismo a disfrutar en el exilio los dineros sustraídos del erario público.