El Vaticano: Coherente en todos los escenarios

Ante el fracaso de los intentos de diálogo en Venezuela se produjo un intercambio de acusaciones que terminó teniendo como objetivo al Vaticano, precisamente el participante al que habían convocado a la mesa ambas partes en pugna. En honor a la verdad, el gobierno jamás tuvo la intención de dialogar y desconoció olímpicamente las condiciones a las que se había comprometido. La oposición recelaba del diálogo y su evidente diferencia de criterios en torno a casi todo el tema, llevó a una parte a la mesa y a la otra al cuestionamiento sin propuestas alternativas. Profundamente injusto e injustificable ha sido colocar al Papa Francisco en el centro del debate y colgarle las culpas, pero comprensible teniendo en cuenta los decibles de una confrontación altamente polarizada en medio de la cual poco valen los llamados a la sindéresis y la sensatez.

No obstante, El Vaticano alertó acerca de los riesgos que para el país conllevaba cancelar las posibilidades de conversar y los estamos viendo con un saldo brutal y la puerta abierta hacia una verdadera confrontación civil.

Las posiciones del gobierno se mantienen erráticas, oscilando del lisonjeo al Papa al tendido de puentes para dialogar con el gobierno de Trump. En el medio, dejan agrios improperios y amenazas contra los obispos venezolanos. Por su parte, la oposición recrudece las acciones de protesta e incrementa sus pedidos de auxilio internacional. Entretanto, Roma mantiene su coherencia en todos los escenarios.

En la OEA, ese escenario proceloso, resonó la voz de Monseñor Bernardito Auza quien intervino como observador permanente ante la 47º Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para señalar la postura del Vaticano destacando que la situación en Venezuela cobró últimamente «tintes verdaderamente dramáticos». Mons. Auza señaló, además, «que el actual clima de enfrentamiento también afectó a la Iglesia católica en Venezuela» y advirtió que «se verificaron episodios de amenazas a sacerdotes, irrupciones violentas durante las celebraciones litúrgicas, acusaciones injustificadas contra instituciones eclesiásticas y ataques difamatorios públicos contra algunos obispos».

Mons Auza recordó las premisas sobre las cuales ha insistido El Vaticano desde un comienzo sin desviar ni por un instantes sus objetivos: Permitir el ingreso de alimentos y medicinas; fijar la fecha de las elecciones y liberar a los presos políticos, son tres de las prioridades que solicita el Papa Francisco y la Santa Sede ante la dramática situación que vive Venezuela. Exactamente las mismas exigencias contenidas en una carta que el Secretario de Estado vaticano enviara al presidente venezolano en diciembre de 2016, sin respuesta hasta ahora. Son también las mismas bases sobre las cuales se requirió al gobierno para comenzar aquél fallido diálogo. En la misiva del Card Parolin, entre otras cosas, reveló la firme posición del Vaticano en hacer respetar las condiciones y los acuerdos a los que se llegó en la mesa. Una postura coherente que, sin vacilaciones ni recovecos, se mantiene hasta el sol de hoy.-