El político idiota

Cuando se habla de la palabra “política” o “políticos” inmediatamente se asocia con corrupción, egoísmo, irresponsabilidad, oportunismo entre otras expresiones peyorativas, el libro “España desde el bar” del catalán Joan Planas, recoge 100 entrevistas de españoles que hablan entre otros temas de política, al respecto, una de ellas expresó lo siguiente: “Los políticos en general, en todo el mundo, es lo peor del ser humano, según llegan al poder algo pasa que se echan a perder todos".

Recientemente una encuesta publicada en el medio de comunicación social “El País” en España, establecía que tres de cada cuatro españoles consideran que los políticos "no se preocupan mucho" de lo que piensa la gente y que "siempre" buscan sus "intereses personales", esté quien esté en el poder.

¿Qué es realmente la Política? De acuerdo a su etimología, la “política” deriva de la palabra griega “politikos” y del latín “politicus”, hay consenso en afirmar que el significado moderno del origen de estas palabras es “asuntos de los ciudadanos” en el lado opuesto tenemos la palabra “idiotes” hoy entendida como “idiota” que según su origen griego era destinada para definir a los integrantes de la “polis” (ciudad) como ciudadanos privados y egoístas que solo se ocupaban de sus asuntos privados obviando los públicos, posteriormente el latín lo dio a conocer como “persona sin educación”, la modernidad lo ha asumido como “ignorantes, carentes de educación”.

Con el transcurrir del tiempo y la evolución del conocimiento la palabra “política” ha tomado dos dimensiones, una que a mi modo de ver responde a su origen, definida como: “el ejercicio del poder que busca la trascendencia. Promueve la participación ciudadana al poseer la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para garantizar el bien común en la sociedad” y por el otro lado la lucha del “poder por el poder” definido por Carlos González Hidalgo en las notas de presentación del libro publicado por editorial Panapo “Nicolás Maquiavelo, el Príncipe” como “hombres pragmáticos, avispados, ambiciosos para quienes el poder no es algo fuera de él y que han de alcanzar y hacerse de él”.

Ambas dimensiones coinciden en la palabra “poder” pero una al servicio de intereses comunes y otra con fines particulares, pienso que aquí radica uno de los retos más grandes que tenemos los venezolanos para los tiempos por venir, reivindicar la política como servicio, el Papa Francisco al respecto nos dice “involucrarse en la política es una obligación para un cristiano, debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más alta de la caridad, porque busca el Bien Común”.

Hace más de 600 años, Santa Catalina de Siena nos dejó unas recomendaciones en el ámbito político que hoy siguen vigentes: “Le recomiendo que en su posición haga tres cosas especiales. La primera es que desprecie el mundo con todos sus placeres y a usted mismo. Debe considerar su reino como algo prestado y no como una propiedad suya… Por tanto, es bien necio alguien que administra cosas ajenas como si fueran propias: sin duda es un ladrón, y por ende digno de morir. Por eso le ruego que, como persona sabia, en nombre de Dios, distribuya usted las cosas que considere como prestadas. La otra cosa es que usted mantenga la justicia, de modo que ésta no sea ofendida ni por amor propio egoísta, ni por los halagos de los demás, ni por algún placer humano. La tercera cosa que más que cualquier otra deseo ver en usted es la observancia de la enseñanza del maestro crucificado: es decir el amor al prójimo.