El liderazgo democrático

Referencial

La llamada “Generación del 28” se considera como el primer paso firme para el diseño de las ideas democráticas en Venezuela. Dos personajes fueron fundamentales en este esfuerzo: Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt quienes con 20 años de edad y como estudiantes de derecho compartieron calabozo en el Cuartel El Cuño, una de las siniestras prisiones del gomecismo. Luego vendrían años de cárceles, exilios y episodios políticos acelerados por la muerte de Gómez en 1935 que los convertirían durante 40 años, pese a diferencias y desencuentros personales, en referencias claves de nuestro proceso histórico.

Ahora el historiador Rafael Simón Jiménez da a conocer el libro “La lucha por el liderazgo (estadista vs político)” un interesante y esclarecedor texto sobre las trayectorias de los dos luchadores. El autor pasa revista de esta manera a la actuación de Villalba y Betancourt en situaciones cruciales hasta comienzos de la década de los ochenta cuando muere Betancourt y Villalba, ya con problemas de salud deja la militancia activa, aunque su nombre y sus opiniones mantendrían influencia y resonancia por varios años.

En el marco de la crisis que vive el país el libro de Jiménez resulta particularmente útil porque de su lectura se deprenden enseñanzas que ahora recobran vigencia ante graves tensiones y conflictos y la necesidad de articular propuestas de cambios viables y consistentes. Con diferencias de años y más allá de los criterios contrapuestos que marcaron sus liderazgos, Villalba y Betancourt coincidieron en la necesidad de la unidad nacional y de conciliar visiones como la única manera de arraigar el viejo sueño juvenil de la Venezuela democrática.

Ya en 1960 Villalba advertía “Tengo la impresión de que el orden democrático que estamos creando se encuentra al borde de una crisis que la nación parece ya como incapaz de detener. Parece como si la nube de nuestros atavismos nos envolviera y que el tirano y el siervo que todos los venezolanos llevamos dentro del pecho se nos asomara al rostro en todas las palabras y todos los gestos. Hay como una universal conspiración en la vida de este país contra la libertad democrática con que muchos hemos soñado, que el pueblo conquistó y que la nación ha tratado de crear e instaurar a base de sacrificios sin par”.

Betancourt en su última exposición ante la Convención Nacional de Acción Democrática y pocos días antes de su fallecimiento en Nueva York reflexionó: “Sólo un gobierno de unidad o concentración nacional, un gobierno con esa fuerza puede ser capaz de enfrentar los problemas fundamentales que tiene Venezuela y que están allí, mientras que el país político se dedica al tiroteo verbalista de gobierno y oposición atiborrando la pantalla chica de la tv y las páginas de los periódicos en discusiones vacías y me atrevo a decir antipatrióticas ante la realidad social que vive Venezuela”. Nunca como ahora cobran dramática vigencia aquellas proféticas palabras de ambos líderes ante una situación, que si bien era preocupante, no podría compararse ni remotamente con los alcances de la crisis que hoy viven y padecen los venezolanos.