El inexplicable abandono de Yacambú

Juan José Peralta

Con la pluma del veterano periodista Hugo J. Boscán, esta semana el Decano de la Prensa Nacional, el centenario diario larense El Impulso, publicó dos reportajes muy desalentadores sobre el estado de ruina en que se encuentra el Sistema Hidráulico Yacambú Quíbor y el sediento destino que aguarda a los larenses por la incompetencia, la desidia y la corrupción de quienes recibieron una fortuna y la convirtieron en abandono y chatarra.

En tiempos electorales, el año pasado el presidente Nicolás Maduró anunció la asignación de 1.6 millones de dólares y tres millones de euros para la conclusión de esta obra que significa llevar suficiente agua potable a Barquisimeto y pueblos aledaños y para regar unas 30 mil hectáreas del valle de Quíbor para la siembra de vegetales para consumo local y el país. Incluso para exportación.

En julio del año pasado el ministro de Ecosocialismo y Aguas, antiguo despacho del Ambiente, Guillermo Barreto dijo bañado de optimismo que este año se estaría “comenzando el llenado del embalse y para el 2018 podríamos estar inaugurando una de las obras hidráulicas más importantes del país”.

En julio de 2012 el fallecido presidente Hugo Chávez dijo en Barquisimeto que el valle de Quíbor estaba a punto de explotar en un emporio agroindustrial sólo posible en revolución y que en el invierno de 2013 la represa se llenaría. “En 2014 debemos abrir el chorro”, dijo gozoso y aseguró que la ciudad contaría con tres mil litros de agua por segundo más, para satisfacer sus requerimientos”.

Esta obra que significa resolver el suministro de agua no sólo está paralizada pues además aleja las posibilidades reales de atender una necesidad vital de una población creciente que todas las semanas protesta en diferentes lugares debido al servicio deficiente incluso en comunidades atendidas por cisternas.

En febrero de1973 el ingeniero José María Ochoa Pile –quien definió al proyecto como obra fundamental de ingeniería– presentó la propuesta a los representantes de diversos sectores de la región y les explicó el objetivo principal del ambicioso proyecto.

Más de cuatro décadas transcurridas han convertido el sueño de agua de los larenses en una pesadilla sedienta y de atraso.