“El hombre que más amigos tenía”

Referencial

En junio de 1993, cuando el Congreso Nacional debía designar a un presidente para completar el periodo constitucional luego de la renuncia de Carlos Andrés Pérez, un nombre logró un consenso casi automático: Ramón J. Velásquez. Se trataba de sustituir al primer venezolano que había logrado la reelección mediante una caudalosa votación. Velásquez debía enfrentar tiempos difíciles que requerían de experiencia, serenidad y sobre todo de suficiente conocimiento de la política venezolana para afrontar sobresaltos y riesgos.

El 2 de febrero de 1994, entregaba la presidencia a Rafael Caldera, el segundo venezolano también favorecido por la reelección. El mandatario saliente se despidió ante la prensa con inmensa satisfacción: “ni me caí, ni me tumbaron”. El prestigioso historiador y periodista tachirense había asumido un compromiso parecido en 1959, cuando fue llamado por Rómulo Betancourt para que asumiera como coordinador de su Secretaría.

Comenzaba el verdadero período de construcción de la democracia en un marco de conspiraciones de derecha y de izquierda, y con una herencia económica que exigía medidas en extremo costosas para la población. Betancourt ponía en Velásquez - quien venía de estar dos años y medio preso en las cárceles perezjimenista- la responsabilidad de acompañarlo en una tarea que para muchos sería de inciertos resultados.

Precisamente en 1952, junto con Leonardo Ruiz Pineda, Simón Alberto Consalvi, Héctor Hurtado, Juan Liscano y el editor José Agustín Catalá, había trabajado en la publicación del “Libro Negro de la Dictadura” que puso en claro ante el mundo los crímenes del régimen militar. El escritor tachirense conocía ya el ejercicio del periodismo en todas sus fases, siendo director de la revista “Elite” y posteriormente lo seria en dos oportunidades del diario “El Nacional”, además de una intensa investigación histórica con dos textos fundamentales: “La caída del Liberalismo Amarillo” y “Las confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez” que se considera el retrato mas acabado del caudillo que mantuvo en su puño a Venezuela durante 27 años. En los últimos tiempos Velásquez se consagró a profundizar en las raíces y aventuras de la historia venezolana y también en diversas tareas literarias, hasta el propio 24 de junio del 2014 cuando falleció a causa de problemas respiratorios. El diario “El Nacional” registró en primera página la noticia con el titulo de un artículo escrito años antes por su compañero Simón Alberto Consalvi: “murió el hombre que más amigos tenia”. El 18 de noviembre del 2016 Velásquez hubiera cumplido un siglo de inquieta y provechosa existencia.