El Guerrero Humanitario

El Mariscal Antonio José de Sucre, reconocido como “El prócer más puro de la Independencia Americana” por su extraordinario genio en la conducción de batallas, también es valorado como el pionero del derecho humanitario. Su famoso  “Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra” firmado entre la Gran Colombia y el Reino de España el 25 y 26 de noviembre de 1820 en Trujillo, y que significó en la práctica la derogación de la “Guerra a Muerte” estableciendo una tregua de seis meses, implicó también el reconocimiento del Estado colombiano por la representación del Imperio. Un documento que se adelanta cuarenta y tres años a la creación del Comité Internacional de la” Cruz Roja” y cuarenta y cuatro a los conocidos “Convenios de Ginebra” firmados en 1864.

En 1980 el Congreso Nacional de Historia realizado en Bucarest, la capital rumana, confirió a Sucre el título de “Precursor del Derecho Humanitario Internacional”; y de alguna manera su célebre frase “la victoria no concede privilegio” es invocada en las negociaciones y acuerdos celebrados a lo largo del siglo XX en la culminación de conflictos y de devastadoras guerras en el mundo entero. Estos principios también han servido de aportes en el desarrollo de legislaciones, tratados, y la organización de instancias internacionales y organizaciones de la sociedad civil especializadas en la defensa y preservación de los derechos humanos. En los tiempos actuales con la emergencia de conflictos de diversos orígenes y con la presencia de novedosas formas de terrorismo las visionarias reflexiones del prócer venezolano suelen invocarse en el camino de la paz, cobrando vigencia en los territorios de sus propias hazañas. Casualmente en Colombia ahora se implementa un Acuerdo de Paz entre el gobierno y el principal movimiento guerrillero para poner término a varias décadas de violencia y de muerte; y en Venezuela, su patria natal, si bien se trata de una situación distinta a la del vecino, los últimos años han sido marcados por una intensa conflictividad que de no tener una repuesta por la vía del diálogo y entendimiento podría conducir a impredecibles escenarios.