El festín del BCV con PDVSA

Estamos padeciendo un gobierno que se sostiene en el poder para asombro del mundo. Nadie comprende como algo tan requetemalo pueda seguir manipulando los desechos de las demolidas instituciones. Son funcionarios desprestigiados por donde se les mire. Tienen sobre sus espaldas fardos muy pesados, de malas cuentas en todos los ámbitos. Por eso se valen de la fuerza bruta para seguir encaramados en los despachos ministeriales haciendo de las suyas sin temor a ser relevados, porque simplemente hacen lo que se les viene en ganas con todos esos entes responsables de controlar, fiscalizar, legislar y organizar elecciones.

Por eso, el que critique va preso, así de sencillo. Lo más reciente es lo referido al profesor de la Universidad de Carabobo, Santiago Guevara, detenido mientras asistía a una citación de la Dirección General de Contra Inteligencia Militar. Se le acusa de traición a la patria, y por tal razón su expediente será manoseado por un tribunal militar, sin reparar que es un civil y, según dicta nuestra Constitución Nacional, debe ser juzgado por sus jueces naturales. “Opinar es un delito profesor”. Si no, veamos las pruebas falsas contra Antonio, Leopoldo, Daniel, María Corina, y los más de 130 presos políticos del país. ¡Ah! Y si un diputado sale a explicarle al mundo las barbaridades que ocurren en Venezuela, es despojado arbitrariamente de su pasaporte; así quedaron sin estos documentos los parlamentarios William Dávila y Luis Florido.

Este régimen está tan quebrado que en el Banco Central de Venezuela tienen un festín montado con Pdvsa, que continúa firmando unos pagarés y el Banco Central se los compra imprimiendo nuevos billetes. Así Pdvsa agarra los bolívares y los traslada al gobierno para que éste arrope diferentes gastos como salarios, misiones y subsidios. Los dígitos oficiales ponen al descubierto que en las cuatro semanas que transcurren entre el 23 de diciembre de 2016 y el 27 de enero de este año, la deuda de Pdvsa con el Banco Central se encumbró 35% desde 4,5 billones de bolívares hasta 6, 1 billones. El propio desastre. Por eso, ¿elecciones?, ¡qué va! Mientras tengan sometido al CNE se hace lo que Maduro ordene. Por eso las firmas del revocatorio terminaron en el basurero. Imagínense ustedes dónde irán a parar las firmas de los ciudadanos que se atrevan a poner su rúbrica en ese proceso diseñado a su conveniencia por el régimen para que se “relegitimen” los partidos políticos de oposición y del gobierno, porque todo indica que ese esperpento están obligados a subirlo, también, las organizaciones del sentenciado a muerte Polo Patriótico.

Recordemos que la tarea de recabar las firmas para activar el referéndum revocatorio fue un esfuerzo de todos los partidos agrupados en la MUD, también de decenas de asociaciones que voluntariosamente se sumaron aun sin estar ligadas a toldas partidistas. Seguimos evocando esa épica que se estrelló contra el muro de trampas levantado por quienes se espantan cuando escuchan la palabra elecciones. Ya Antonio ha sugerido a la dirigencia de ABP no avalar ese mecanismo capcioso de validación de los partidos.