El Arte de Juan Loyola

“No estoy triste, ni amargado, ni desamparado. No tengo rabia ni odio. Siempre viví en emergencia. Renuncié a las galerías, a los museos, a los críticos y a todo ese circo, sólo por la palabra libertad, aunque esa libertad me costara más de la mitad de mi corazón”. Esta frase pertenece al artista plástico venezolano Juan Loyola. Creo que resume mucho de la existencia que le tocó vivir en sus 47 años. Murió bastante joven en un mes de abril y en lo personal creo que fue bastante intenso y controversial en lo que produjo. Fue auténtico, por eso generaba pasiones . Una vez en la calle me tropecé con una de sus obras. No estaba en una galería famosa, estaba a la intemperie y a la vista de cualquier incauto que le sorprendiera ver un carro chatarra pintado con el tricolor nacional. 

Antes de que se despertara esta especie de fanatismo por la bandera ya Juan Loyola la utilizaba como uno de sus más fervientes símbolos para llamar la atención sobre las cosas que quería denunciar. Utilizar la bandera como medio de expresión artística en los años 80 era poco más que un sacrilegio. Hizo arte no convencional que impactaba a la gente y le hacia sobre todo pensar. Videos, montajes, performances, fotografías, esculturas cualquier medio era bueno para este singular artista. Llevó la bandera en la maleta a todos los países a los que asistió. No era un falso nacionalismo. 

El rojo de su sangre se mezclaba fácilmente con el azul y el amarillo de una forma orgánica. Era capáz de convertir en arte una piedra, una carro de chatarra, o cualquier objeto de la calle. Estaba convencido que era una forma diferente de protestar por las injusticias e incongruencias de los gobiernos de esos años. Fue un rebelde con causa y por el país. Juan hablaba en tono fuerte que parecía agresivo por momentos ,pero era bastante cercano cuando sabías llegar a sus emociones y recuerdos. Un día grabando una entrevista caímos en el tema de sus gustos musicales y me sorprendió que un hombre de “tanto mundo” le gustara escuchar las interpretaciones del excelente Alfredo Sadel, no porque no lo mereciera, era un gusto musical que no cuadraba mucho con Juan, quien para ese momento era un artista super vanguardista.

Disfrutaba sobre todo ese tema titulado “Tu no comprendes”, lo colocaba una y otra vez para que nos contagiáramos de su gusto. En aquel momento Juan Loyola vivía en un apartamento en una de los edificios de Parque Central en el centro de Caracas, desde las alturas soñaba mucho. Se le ocurrían cosas que los jóvenes de hoy podrían decir “fumadas” pero con mucho contenido. Continuamente aparecía y desaparecía de la escena nacional y cuando eso ocurría era porque andaba en un proyecto nacional o internacional de esos especiales que se inventaba. Vivía cada día como si fuera el último , pues siempre estaba presente, de alguna manera, una dolencia cardíaca que padecía y que a la larga le apagó la vida muy joven. Quedó su nombre y su extenso su trabajo y por eso les invito a visitar el enlace que les dejo para que conozcan más de este singular venezolano.

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