El aguinaldo es música tradicional navideña venezolana en extinción

Referencial

Aguinaldo es el regalo tradicional que se da a otro o que otro espera de uno en la Navidad o la fiesta de los Reyes Magos y musicalmente es el género particular de música folklórica venezolana interpretado en la época decembrina por grupos que en la iglesia o en parrandas ponen un toque festivo a la temporada.

Lamentablemente el aguinaldo es una especie en extinción porque ya no tiene la difusión debida como en otros tiempos y su interpretación en las calles, cuando la parranda iba de casa en casa, también ha desaparecido a causa de la inseguridad. Tampoco se abren las puertas para recibir a los parranderos ni hay que darles como en pasadas épocas gracias a la hiperinflación. Se les recibían con hallacas, bollos, dulce de lechosa, pernil, ensalada, chicha, ponche crema y otras bebidas.

Al parecer serán cosas del pasado, de las remembranzas, pero recordemos su origen para dejar al menos registro de su historia para las generaciones futuras: En Venezuela y en América Latina esta música está ligada íntimamente a la Navidad celebrada por la iglesia católica y la iglesia cristiana del nacimiento de Jesús.

Con la fuerza del arcabuz y la espada, el caballo y la cruz, entre tantas ambiciones también vino en los galeones españoles de la conquista, el villancico europeo que en nuestro continente, en medio del sincretismo unió el sentido religioso de los colonizadores a los vigores africanos y los sentires de la etnia originaria para dar origen a lo que llamamos la cultura americana, sin obviar la presencia de los moros en esos aires del viejo continente.

En este lado del mundo fue incorporado el ritmo del esclavo con la sencilla percusión aborigen a las cuerdas europeas para nacer nuevas y diferentes expresiones musicales, como el aguinaldo, heredero directo de ese villancico al que se sumaron el violín, el cuatro, el clarinete, la mandolina, el furro o furruco, los tambores, las maracas y la guitarra para cantar la Navidad o la parranda en familia con aires festivos. Otras definiciones los clasifican como de contemplación y de adviento. En nuestro país, según la región geográfica también se clasifican en aguinaldo oriental, guayanés, central, zuliano, andino y llanero donde se le incorpora la bandola entre los acompañantes.

En territorio larense hay variaciones entre el aguinaldo caroreño y el de Curarigua en el municipio Torres, el aguinaldo tocuyano de la Ciudad Madre con sabor a tamunangue y golpe, el de los Andes larenses interpretado en poblaciones de las zonas altas: Barbacoas, Guarico, Sanare, los Humocaros, Cubiro y los de los valles desde Quíbor hasta Cabudare y Barquisimeto. En los otros municipios también se cantan aguinaldos cada uno a su modo, en Crespo tiene sus expresiones ligadas a Urdaneta y en Simón Planas se acerca a los llaneros.

He propuesto a los oídos sordos de gobernantes y líderes sociales que se pudiera convocar a concursos parroquiales de aguinaldos, seguidos de concursos municipales para culminar con un festival regional de aguinaldos, unido a la convocatoria de un concurso de pesebres construidos con materiales reciclables y en su conjunto crear un ambiente navideño de valores en el cual ganaríamos todos: pueblos y ciudades con festivo ambiente navideño de pesebres y aguinaldos, para dar trazos y pinceladas a una maqueta festiva tradicional, sobre todo ahora cuando nos consume un gran desaliento por los aciagos días de pobreza que vivimos. El aguinaldo que se daba en Navidad ya desapareció.