El acceso al agua potable es un Derecho Humano pendiente

Referencial

Todos los días vemos en las páginas de los diarios, en Barquisimeto en especial, las protestas ciudadanas por la carencia de agua potable en las comunidades populares e incluso en las ciudades y por la radio se escucha la voz de diferentes sectores clamando por el llamado vital líquido.

Estas protestas diarias por la falta de agua potable indican que de modo constante se coarta el derecho humano de los ciudadanos de acceso al agua potable y este 22 de marzo, “Día Mundial del Agua”, es oportuna la fecha para reflexionar sobre esta visión jurídica del recurso hídrico contenido en la Resolución 64/292 del 28 de julio de 2010 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En esta resolución la ONU reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento como esenciales para la realización de todos los otros derechos humanos y se exhorta a los Estados y organizaciones internacionales a aportar los recursos humanos, proporcionar la capacitación y la transferencia tecnológica para ayudar a los países, en especial a los en vías de desarrollo, a suministrar agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos.

Antecedente interesante a esta resolución, en noviembre de 2002 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales adoptó la Observación General No. 15 sobre el derecho al agua que en su primer artículo estableció que “el derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna” y se define como el derecho de cada uno a disponer de agua suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible para su uso personal y doméstico.

Los estudiosos de los Derechos Humanos estiman al reconocimiento formal del derecho humano al agua como una expresión de voluntad de dar contenido y hacerlo efectivo, lo cual puede ser una manera de estimular a la comunidad internacional y a los gobiernos para que incrementen sus esfuerzos para satisfacer las necesidades humanas básicas y la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Por lo menos en Venezuela no se ha prestado la debida atención al suministro de agua potable como derecho humano, a juzgar por la ineficiencia e ineficacia de las hidrológicas de las regiones y de la empresa nacional del agua, Hidroven y en el estado Lara en particular los fondos aportados para concluir el Sistema Hidráulico Yacambú Quíbor fueron desviados supuestamente para cubrir actos proselitistas y de populismo, cuando a la obra sólo le faltaba apenas cinco por ciento final e incluso el presidente Hugo Chávez anunció en 2012 que el año siguiente se estaría llenando la represa para iniciar el suministro a Barquisimeto: “En 2014 debemos abrir el chorro”.

El año pasado el presidente de la Corporación Jacinto Lara, Corpolara, Luis Reyes Reyes anunció para este año la puesta en funcionamiento del Sistema Hidráulico Yacambú Quíbor con agua para Barquisimeto y convertir al valle de Quíbor en un importante centro de producción de vegetales para el país y la exportación pero la obra sigue paralizada.

El abandono de esta importante obra hidráulica iniciada hace más de cuarenta años ha incrementado el déficit creciente en el suministro de agua para consumo humano en la capital del estado Lara y para riego directo e indirecto de unas cuarenta mil hectáreas del valle del municipio Jiménez donde se desarrolló una tradición agrícola de riego, fortalecida a partir de los años 60 a través de cultivos de alto valor económico hoy más necesarios que nunca: cebolla, tomate, pimentón y la incorporación gramíneas y frutales como naranja, aguacate, mango, lechosa, cambur, parchita y uva, además de la instalación de granjas de producción de huevos y pollos.