El abandono del cargo: otra gran estupidez

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Decir algo de quienes luchan por un cambio no desacredita para nada su labor; conozco bien a algunos y doy fe de su probidad, pero cuando vemos un conflicto de poderes permanente y una desenfocada estrategia no está demás advertir lo que sentimos los de a pie.

Reconozco que no es sencillo reunir alrededor de una mesa de tantas tendencias y colores, sin embargo es el único camino para poder alcanzar otra opción por la vía democrática.

En Venezuela, hoy, nos invade una sensación de “desunidad”, que se aprecia entre los dirigentes de la oposición. Es cierto que allí están los que quieren dialogo y los que no; los que desean manejar la Asamblea, los que aspiran a ser presidentes, gobernadores, alcaldes y así sucesivamente. ¡Ojo! También están los que “ligan” porque Leopoldo siga preso, pues su salida representaría para la oposición un gran problema, quieran o no aceptarlo.

El cambio en el país pasa por un gran acuerdo nacional. El chavismo no va a desaparecer; en su momento serán oposición y, el Psuv, un importante partido, más no un “verso suelto” en la política venezolana.

Nuestra democracia es frágil. Tenemos que defender la posición de relacionarnos, dentro de las mismas diferencias políticas, luego ya habrá tiempo para tratar los sinsabores y, en la unidad, conseguir un consenso en su diversidad; allí también falta diálogo interno.

“El abandono del cargo” es otra propuesta , iniciada a sabiendas de que no tendría resultado; esto, unido a una cadena de errores y malas ideas, está generando una gran frustración, y el gobierno, lo capitaliza. Por favor: ¡Ya hemos perdido mucho tiempo en aventuras!

Abandonar el dialogo, aunque no se tengan las mejores condiciones, sería un craso error. Los políticos deben realizar su trabajo, ellos escogieron ese oficio, que tampoco lo hacen de gratis.

No podemos seguir en posiciones maniqueas, que a nada conducen; tenemos que defender la idea de tener que relacionarse, buscar la luz dentro de las mismas diferencias y, en la unidad, conseguir comunión en su diversidad, así mismo se hace necesario dejar de lado las tonterías, entre ellas el “abandono del cargo”.