El abandono del cargo de Maduro

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Un buen presidente debe comportarse como un buen padre de familia. Ese no es el caso de Nicolás Maduro, quien abandonó la sensatez. Porque cuando se habla y se toman decisiones irracionalmente, se abandona la responsabilidad primordial que se tiene con un país. Solo basta con verlo y escucharlo en sus presentaciones por radio y televisión, para captar de inmediato que abandonó el camino que deben transitar los estadistas y los jefes de Estado. Maduro abandonó su tarea esencial de unificar a Venezuela, de gobernar para todos. Maduro es el jefe de un grupo, no el presidente de todos los venezolanos; él abandonó esa posición de estar al frente de la causa de la gran familia venezolana, de velar por todos.

Maduro abandonó a su peor suerte a la gente que ahora sobrevive de la basura. Maduro abandonó a las mujeres y hombres que luchan en las salas de un hospital para salvar sus vidas. Maduro abandonó su obligación de abrir la puerta de un canal humanitario, para proveer de alimentos a la ciudadanía que pasa hambre, y de medicinas para curar su salud. Mientras tanto, Maduro es muy diligente repartiendo ayudas con dinero venezolano a otros gobiernos.

Maduro abandonó su condición de buen padre de familia que debe ahorrar para garantizar el futuro de sus hijos, porque abandonó el Fondo de Estabilización Macroeconómica. Maduro abandonó el Banco Central de Venezuela y lo convirtió en una imprenta de billetes que no valen nada; aquí no existe una política monetaria seria, lo que hay es una permanente devaluación y endeudamiento. Por eso se monetiza el déficit fiscal. Maduro abandonó la ruta constitucional. Quiere gobernar por decreto, como los autócratas.

Abandonó la descentralización arrebatándole competencias y recursos a las alcaldías y gobernaciones, mientras celebra convenios con otros gobiernos abandonando la ruta legal correspondiente. Por eso quiere cerrar la Asamblea Nacional. Maduro abandona el país a cada momento para viajar a Cuba. Está más pendiente del petróleo que le manda a Raúl Castro, que del presupuesto que necesitan las universidades venezolanas. Maduro abandonó a los agricultores y ganaderos venezolanos. Los abandonó expropiándolos, invadiéndolos, quebrándolos, arruinándolos, mientras apagaba los motores de los tractores y cosechadoras. Por eso hoy perdimos la soberanía agroalimentaria y el pabellón no es criollo.