Disparar a un perro es una falta muy grave de acuerdo con la ley

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Disparar a un perro y causarle la muerte es una de las formas más crueles de maltrato animal, considerada una falta muy grave en el marco jurídico venezolano.

La Ley de Protección a la Fauna Doméstica Libre y en Cautiverio establece medidas para la protección, control y bienestar de la fauna doméstica, garantizando aquellas acciones que aseguren su integridad física y psicológica en condiciones que no entrañen maltrato, crueldad o sufrimiento.

Recordemos que la crueldad animal comprende comportamientos que causan dolor innecesario o estrés al animal, y suele ser el reflejo de una respuesta emocional de indiferencia, que muchas veces esconde el placer en el sufrimiento o dolor de otros, considerado por muchos especialistas como un desequilibrio psicológico del maltratador.

En otras palabras, quien es capaz de matar a un perro a sangre fría, se siente apto para intimidar, amenazar, atemorizar, amedrentar y, en general, rechazar las reglas de la sociedad; un acto aún más grave, cuando ocurre en las supuestas manos de organismos de seguridad ciudadana.

La legislación venezolana considera como crueldad animal aquellas acciones que causen dolores, sufrimientos o que afecten la salud de los animales, o que le produzcan la muerte utilizando un medio que provoque su agonía.

Dependiendo de las condiciones que determinen el hecho, este marco regulatorio establece su muerte como una sanción grave, aunque las infracciones y sanciones, nunca serán suficientes para recuperar la vida del animal, ni para resarcir el daño psicológico en los dueños de la mascota ni los testigos presenciales de tal maltrato.

Sin desmerecer las muy lamentables muertes humanas ocurridas en las manifestaciones de Venezuela, que nos entristecen el alma, el asesinato de un perro en supuestas manos de organismos policiales, también debe ser investigado por la Fiscalía General de la República a través de su Dirección Ambiental, así como por la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional.

De igual forma, organismos públicos como la Misión Nevado deberían pronunciarse rechazando situaciones como la sucedida, tomando en cuenta su misión de contribuir con el bienestar, atención y protección de estos animales domésticos, promoviendo el desarrollo y consolidación de una conciencia crítica social sobre el deber de todos los ciudadanos de reconocer y hacer cumplir los derechos de los animales.

Disparar a un perro durante un presunto allanamiento o invasión a la propiedad privada, sin presencia de un fiscal del Ministerio Público, es una falta muy grave y por ello es necesaria una sanción ejemplarizante para los responsables.