Diálogo vergonzoso

‏@unasur

Sabiendo que este régimen está embalado hacia un esquema dictatorial, la dirigencia opositora no puede ni siquiera pestañear mientras esté en la obligación de resguardar los intereses de todos los venezolanos comprometidos en librarnos de esta tragedia. La crisis humanitaria es noticia que recorre el mundo cuando se muestran imágenes insólitas, porque eso de ver seres humanos comiendo de la basura en un país inmensamente rico en petróleo, no es fácil de explicar y menos justificar. De allí la pregunta que rebota por todas partes: ¿Cómo se sostiene un gobierno culpable de estas calamidades, que van desde la inflación más alta del mundo, los índices de inseguridad jamás vistos en nuestro continente, hechos escandalosos de corrupción, escasez de medicamentos que alcanza el 85 por ciento y enchufados gobierneros relacionados con terrorismo y narcotráfico? Hay quienes dicen que lo único que sostiene parado a este régimen es la mismísima oposición con sus dislates. Porque la falta de una estrategia coherente es lo que da pie a que se termine dándole “respiración boca a boca” a un gobierno rechazado por el 95 % de los ciudadanos.

La gravedad de los problemas es hoy mayor de lo que se percibía hace un año, realidad por la que existen mayores razones para aplicar la Carta Democrática Interamericana. Nos dejamos arrebatar el derecho al revocatorio, los presos políticos siguen enjaulados y la persecución es rampante. ¡La comunidad internacional debe actuar ya! El artículo 20 es muy explícito sobre lo que corresponde hacer al invocar en la OEA la Carta Democrática. Allí se establece que “en caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General, podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime convenientes (…)

Los venezolanos reconocemos que el apoyo de la comunidad internacional ha sido estruendoso, pero hemos sido nosotros los que terminamos arrojándonos en los brazos de mediadores como Samper y Zapatero, dejando, “guindados de la brocha” a otros reconocidos líderes mundiales preocupados de corazón por Venezuela.

Lo que se hizo en medio de ese diálogo fracasado fue vergonzoso. Se trató de una mezcla de irresponsabilidad, impericia, traiciones, y todo lo que cualquier mortal pueda conjeturar. Fue imperdonable. Pero debemos levantarnos, sacar adelante la Unidad con propósitos y una hoja de ruta que trasciendan los intereses de individualidades. La libertad de los presos políticos, la recuperación de las competencias de la Asamblea Nacional y el restablecimiento de las elecciones para darnos un nuevo gobierno cuanto antes, son prioridades irrenunciables.