Descubren una hormiga prehistórica con un cuerno metálico

El rango de hormigas más antiguo que se conoce tienen una edad de entre 100 y 78 millones de años. 

Algunas fuentes hablan de ellas como hormigas del infierno o del diablo por el aspecto de sus mandíbulas y piezas bucales y fueron descritas a partir de seis fósiles encontrados en diferentes depósitos de Laurasia (una antigua masa de tierra del hemisferio norte surgida hacia el final del jurásico a partir de la desintegración del supercontinente Pangea) y en una única localidad de Botsuana, en África. 

Solo dos de las 45 especies nombradas y registradas del Periodo Cretácico se pueden asignar de forma inequívoca a linajes actualmente existentes del grupo Formicidae. 

La mayoría de las especies primitivas son diferentes a las de linajes modernos. Reúnen rasgos modernos con otros plesiomórficos o ancestrales. Todas las hormigas del Cretácico poseen un segmento estrecho y una glándula distintiva (la glándula metapleural) visible. 

Asimismo, muchas hormigas primitivas exhibían antenas de visión acortadas y a menudo un escito o placa endurecida de cutícula muy demarcado que no existe en las especies modernas. 

Estos rasgos son muy probablemente plesiomórficos, propios de especies cretácicas pertenecientes a linajes que aparecieron antes que el ancestro común de todas las hormigas actuales. 

Finalmente esas hormigas primitivas se extinguieron en algún momento entre el Cretácico Tardío y el Paleoceno, así que la única ventana para estudiar aquellos linajes, su morfología y comportamiento reside en los especímenes fósiles.