Cuarenta años de la democracia española

El 15 Junio de 1977, en España, fueron las primeras elecciones generales libres desde 1936. Los españoles sí que avanzamos.

España recuerda en democracia ese salto adelante, no sin haber pagado sus costos en la historia: represión -política y económica a los opositores-, 500 mil exilados, 360 mil presos, más de 40 mil ejecutados y miles de desaparecidos.

España hoy no da un paso hacia atrás: preserva su esencia democrática. Lo demás es robar libertades.

La rebelión estudiantil del ’56 sumó para que España fuera un país homologable a los demás países europeos. Adolfo Suarez y los protagonistas estaban seguros del cambio. Todo se logró por la voluntad de acordar, de querer consolidar la democracia: “Logramos agrupar a los que escogimos la libertad perdiendo la tierra y los que escogisteis la tierra perdiendo la libertad; nos hemos reunido para llevarlos a todos a la tierra y a la libertad”. El éxito fue la ciudadanía movilizada, la pasificación de la calle antes de la política, concesiones reciprocas , espíritu de reconciliación y generosidad. Había miedo a una segunda guerra civil. Eso ayudó.

Los españoles son demócratas antes que nada y así se avanzó.

La dictadura creó un embalse de profesionales quienes se alistaron al cambio. En la transición se respetaron las corrientes de pensamiento. El Rey fue fundamental: le debemos mucho a Don Juan Carlos. ¡Bravo!

La constitución nueva fue “para todos” , lograda en referéndum y sin aventuras : así la encargo el Rey.

Hoy, algunos “recién nacidos” atacan el pacto democrático –esos, los que se visten muy mal y tienen mal aspecto-, los que insultan porque la democracia se los permite, pero lo hacen desde el desconocimiento, desde la ingratitud y por sembrar el populismo. ¡Anda ya!

Honores para el presidente Suarez quien, en 1981, con su labor cumplida señaló: “Convencido de que hoy, y en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia, me voy.

España seguirá buscando eternizar el estado de bienestar, espantando las sombras de aquella oscuridad.

Viva España. Viva el Rey.