De Brasil a la eutanasia

EFE

Más allá de la dinámica política y del impeachment que dejó fuera del poder a Dilma Rousseff y el reconocimiento que les han otorgado a las nuevas autoridades el G-20 en Shanghái con la pragmática oferta china de continuar sus inversiones y su comercio con Brasilia; durante estos días, Brasil nuevamente es centro del deporte mundial con la realización de los Juegos Paralímpicos, evento internacional multideportivo para atletas con discapacidades físicas, especialmente motriz, amputaciones, ceguera y parálisis cerebral.

Para la campeona paralímpica belga Marieke Vervoort, este será su último encuentro con el deporte y con la vida, hizo pública su voluntad de su muerte médicamente asistida. Con apenas 37 años y sus dos piernas paralizadas, ha preferido escoger el tiempo y el espacio para su propia muerte ante el terrible deterioro físico y el sufrimiento prolongado y acrecentado. En los pasados Juegos Paralímpicos de Londres 2012 logró una medalla de oro y dos de bronce.

Esta noticia nuevamente abre el debate sobre el cual no podemos permanecer silenciosos desde nuestra visión filosófica sobre la eutanasia y el suicidio asistido que, por supuesto, tiene también que ver con la medicina, la bioética y la teología.

En Venezuela, el art. 43 de la Constitución y, por ende, el sistema legal, prohíbe la eutanasia bajo el principio de la “inviolabilidad del derecho a la vida”. Para nuestros médicos, el Código de Ontología, expresamente del art. 74-84, les impide realizar este tipo de prácticas. En funciones diplomáticas en Suiza junto con miembros de varias misiones acreditadas ante la ONU, en alguna oportunidad visitamos en Zúrich, un centro especializado en el “bien morir”, donde se permite el suicidio asistido a personas con enfermedades terminales o enfermedades crónicas incapacitantes. Como Suiza, también en Holanda, Australia, Luxemburgo y Bélgica, la eutanasia es una realidad. A nivel mundial cada vez son más quienes plantean la necesidad de cambiar la normativa jurídica y la abolición de las leyes que prohíben la eutanasia.

El debate sobre la eutanasia que también debería abrirse en Venezuela y el cual debe orientarse más a la racionalidad que a la emocionalidad y a una verdadera concepción de la vida con consideraciones jurídicas, médicas y filosóficas, respetando los aspectos religiosos y teológicos. El derecho debe atender a las exigencias de los tiempos y es por esto, por lo que ya diferentes constituciones permiten la eutanasia, a la cual recurre en su país esta atleta belga, Marieke Vervoort, quien además espera antes de su muerte volver a ganar algunas medallas en estos Juegos Paralímpicos. Ella no ha dejado su entrenamiento permanente, un matrimonio cercano la conduce hasta Lovaina a 30 km de su casa para que su coach deportivo, Rudi Voels de 52 años la entrene, señala que nunca desea dejar su actividad a pesar del permanente dolor. Su chofer y amigo, Eddy Peeters, es también su fotógrafo. En un lugar destacado en su silla de ruedas se encuentra el eslogan “Believe you can”. Su amigo más cercano es su perro Zen y en su casa hay una estatua de Buda, con su cara sonriente que llama a la paz y al silencio. Le recuerda que la muerte no es más que una vida vivida, y la vida no es más que una muerte anunciada, como lo afirma el poeta argentino Jorge Luis Borges.

En muchos de estos casos el ser humano cuando tiene la opción de elegir el momento de su muerte con la asistencia y autorización necesaria, posibilita evitar el camino del suicidio y como ella misma ha mencionado: “no quiero vivir como un vegetal ni en permanente sufrimiento”. Para el momento definitivo cuando el médico le coloque la inyección, ella escogería con quién estar acompañada porque sabe que al dormirse lentamente, más nunca despertará. Lo que ha pedido es una celebración muy grata y alegre cuando su corazón deje de latir. Cumplirá su último deseo de ser incinerada.

Todos los seres vivos nacen y mueren, pero sólo el hombre tiene conciencia de su existencia y de la finitud de la misma, es el único que comprende el valor de la vida y, por lo tanto, su angustia frente a la muerte. En el mundo de la Ontología, esto no sucede, porque el Ser es permanente e inmutable. Pero en el de la fenomenología; plantas, animales y hombres tienen un ciclo vital, siendo el hombre el único que tiene conciencia de su muerte y por eso, la razón de su angustia.

El caso de esta atleta belga y su decisión después de estos Juegos Paralímpicos de decir adiós a su existencia por la eutanasia, nos permitirá poder referirnos en profundidad a este tema. Con Steve Jobs en su discurso de la Universidad de Stanford “la muerte es posiblemente el mejor invento de la vida. Es el agente de cambio que retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo”. Por eso, tal vez ahora que esta tan de moda el coaching, debería existir un coaching para tanatológico.

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