Dalí, redivivo

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“Estoy muy contenta, ahora se sabrá la verdad de cuál es mi ADN y quizás callaré muchas bocas, por mi familia y por mi madre”, dijo Pilar Abel, la vecina de Girona que hace dos años presentó una demanda para ser reconocida como hija de Salvador Dalí, una vez que un juzgado de Madrid ordenó la exhumación del cadáver del artista. El estrafalario, polémico, y archifamoso, pintor surrealista falleció en 1989 sin dejar descendencia directa conocida; pero según los documentos entregados a la juez María del Mar Crespo por la demandante que nació en Figueres en febrero de 1956 ella habría sido fruto “de una relación de amistad que se convirtió en amor en la clandestinidad” entre el genio catalán y su madre que aun vive en Figueres y tiene 87 años. Se habrían conocieron en Port-Lligat (Cadaqués), donde ella trabajaba como empleada de una familia donde el artista pasaba temporadas.

Como era lógico, “La Fundación Dalí” heredera oficial del pintor prepara un recurso para oponerse a la exhumación que será presentado en los próximos días. El abogado de Anabel Enrique Blánquez piensa, en cambio, que el mandato podría llevarse a cabo durante el mes de julio. No es la primera vez que se presentan situaciones parecidas a la muerte de personajes que conocieron la fama y el reconocimiento mundial. En el caso de Dalí el juicio ha llamado la atención dada la personalidad de quien llenó una época de la pintura. Entonces fue llamado payaso, bufón, loco y mercachifle pero para los dispensadores de títulos, fue el “Surrealismo en Persona”, inauguró la pintura de la Era Atómica y el “Hiperrealismo Metafísico”. Don Ramón Gómez de la Serna dijo una vez que “pinta la anunciación de cada temporada, pone en hora su paleta a la hora que sea en el meridiano de las novedades”. Como ocasión de una entrevista de personalidad con el periodista Joaquín Soler Serrano ante una pregunta incómoda respondió: “no me he drogado nunca, porque yo soy la droga”.