Cuando Fidel conoció Caracas

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El jueves 25 de marzo de 1948 dos jóvenes procedentes de La Habana se registran en el aeropuerto de Maiquetía. Sus nombres: Fidel Castro Ruz (22 años) y Rafael Del Pino (23 años). Al día siguiente se presentan en la redacción del diario El País como dirigentes estudiantiles que marchan a un evento convocado en Bogotá como paso preparatorio para el Congreso Estudiantil Latinoamericano de Buenos Aires promovido por Juan Domingo Perón que planteaba la “tercera posición” frente al comienzo de la “Guerra Fría”. Justamente en la capital colombiana, en esos días, comenzaba la X Conferencia Interamericana que daría nacimiento a la Organización de Estados Americanos (OEA), como mecanismo diplomático de contención a la penetración comunista en América Latina.

Castro y Del Pino son entrevistados por el periodista Omar Pérez y luego de anunciar el propósito de su escala caraqueña declaran: “Diga usted que en Cuba, Venezuela goza de muchas simpatías. Entre nosotros tienen ustedes fama de nación progresista y rica con un gobierno revolucionario (gobernaba Rómulo Gallegos) con alto sentido de la democracia”. Luego señalan: “Hemos sido recibidos cordialmente por parte de los venezolanos que se ve que tienen ustedes convicción de sus derechos ciudadanos. Aquí nos sentimos como en nuestra propia tierra, podríamos decir que somos como provincianos con la única diferencia del acento”.

Luego el periodista escribe: “Los jóvenes hablan entusiasmadamente de Caracas, de sus gratas impresiones y de otros proyectos con relación a esta gira. La conversación se extiende en intima camaradería y antes de despedirse expresaron a manera de chiste que lamentaban no haber traído algunas docenas de guayaberas para regalarlas a sus amigos venezolanos”.

Comenta Omar Pérez, que en compañía de Luis Troconis Guerrero, director del periódico, acompañaron a los visitantes a un cercano bar en la esquina de Urapal. Castro, que vestía chaqueta de cuero marrón, era de poco tomar pero de un verbo incontenible que contrastaba con el mutismo de su compañero Del Pino. El joven parecía obsesionado por el derrocamiento del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo. Los visitantes se retiraron a una pensión cercana porque al día siguiente debían seguir el viaje a Bogotá. A los pocos días el 09 de abril, con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el estallido del “Bogotazo”, el nombre del locuaz estudiante cubano comenzaría a construir más que una histórica carrera política, la dimensión de una leyenda y un mito viviente que se apagó en La Habana a las diez de la noche del viernes 25 de noviembre de 2016. Tres meses antes había cumplido 90 años de edad. El presidente venezolano Nicolás Maduro, inusualmente, decretó tres días de duelo por la muerte del controvertido líder político.