Copei: desde sus cenizas

COPEI, en sus 71 años, está viviendo su peor ciclo de vida en un pasado lleno de gloria y bendiciones que le dio al país y al mundo, especialmente al continente americano.

Es lamentable que en esta década, el partido que contribuyó enormemente a sembrar democracia en el país, hoy teóricamente muere.

Esta responsabilidad jamás recaerá en sus militantes y dirigentes de base ni en sus cuadros intermedios. Esta crisis vivida en esta década ha sido producto de una conducción errada de sus líderes que hoy no podrán calificarse como tales, por la falta de visión política así como de mezquindad en el manejo de la unidad interna, además de las ambiciones personales y grupales.

Aquí en Maracaibo, este escenario lo diagnostiqué hace varios años atrás. Este olfato político que aprendí en las altas escuela del partido, Irfes, Ifedec y Utal, así como en las acciones de calle que desde los 14 años viví desde la JRC, DCU, en profesionales y técnicos, y en la propia estructura del partido, me permitieron pronosticar este desenlace. Lo denuncié muchas veces y este desenlace de Copei lo escribiré en su momento con datos ciertos sobre los responsables del mismo.

Por ello, en Maracaibo no nos quedó de otra que levantar las banderas del humanismo cristiano en la acción política, del bien común y de la justicia social, de la economía social y ecológica de mercado dirigida al hombre y no a las finanzas, respeto a la dignidad humana, pluralismo, tolerancia y alternabilidad, entre otros principios y valores de esta hermosa doctrina política. Hoy más que nunca en esta Venezuela está más vigente el alentar estas banderas.

Por ello nace, entre otras razones, PASION POR MARACAIBO.

En esta nueva etapa histórica del país le estaremos sumando la conformación de un proyecto político que construirá Ciudadanía; debemos sustituir este flagelo de populismo, caudillismo y mesianismo que existe en nuestro espacios políticos para ir a la dirección de una democracia moderna, primermundista y una nueva relación de coalición de unidad de los diferentes factores políticos partidistas y la sociedad civil.

Lo estamos logrando, hoy en Maracaibo es una realidad. En el Zulia ya consolidándose y próximamente esta hermosa iniciativa de altura política fundamentada en la solidaridad y desprendimiento personal, se extenderá en el país, para ir desde abajo creando una unidad real y auténtica que va más allá de lo electoral.

Los compañeros socialcristianos deben aceptar que más allá de un partido, cuya conducción lo llevó a este trágico final, hay unas banderas y un corazón verde que debemos seguir enarbolando y amando.

Hermanos socialcristianos, este día de hoy lo vi hace años y por ello preparamos esta trinchera de participación política.

Hago votos porque esta derrota de hoy se revierta y el partido tenga alguna luz, que le permita buscar y encontrar en otras instancias del Estado la reincorporación a la vida política nacional.

Estoy contigo, estoy con ustedes.