Constituyentes hicieron constituciones a la medida de los caudillos (III)

El caudillo Antonio Guzmán Blanco no convocó Constituyente, pero a punta de reformas el Congreso le fue armando una Constitución a su gusto, con todos los caprichos de su dictadura, eliminó el voto secreto y llevó el período a dos años pero los ejerció a su gusto. Después creó el Consejo Federal con un diputado y un senador por cada uno de los nueve estados para elegir al presidente. Dijo que un periodo de dos años era muy corto para todo lo que pensaba hacer. Así gobernó por tres periodos un total de catorce años. Es considerado uno de los mandatarios más corruptos de nuestra historia. Rico se fue a morir al París de sus amores.

El tercer presidente civil electo fue Juan Pablo Rojas Paúl, quiso llevar el periodo a cuatro años pero no pudo; su sucesor sí lo intentó, el cuarto presidente civil entre toda esa lista de generales, Raimundo Andueza Palacios, pero fracasó en el intento al no tener los votos del Congreso y trató de imponerlo en un jurídico golpe de Estado.

De los llanos emergió el caudillo general Joaquín Crespo con su Revolución Legalista (imagen) para impedir las aspiraciones de Andueza, y en una guerra sangrienta llegó a Caracas mientras el presidente huía a toda carrera. El caudillo convocó una Asamblea Constituyente, que lo encargó de la jefatura del Estado, y la nueva Carta Magna promulgada en 1893 devolvió el período a los cuatro años y al voto directo y secreto de la Constitución de 1858. Con casi 350 mil sufragios, Crespo de nuevo es presidente y apadrina para el siguiente período al mediocre general Ignacio Andrade, quien lo sucede en unos comicios fraudulentos que pierde en elecciones del 1º de septiembre de 1897 el general José Manuel “el mocho” Hernández y se alza contra el fraude.

En un enfrentamiento en la Mata Carmelera, Crespo muere y Andrade se queda sin su protector en un gobierno frágil que da entrada a los andinos al poder. Andrade huye porque de los Andes llega el general de montoneras Cipriano Castro con su Revolución Liberal Restauradora y su compadre Juan Vicente Gómez. En octubre de 1899 entran a Caracas y se convoca una Asamblea Constituyente. La nueva Carta Magna sancionada el 29 de marzo de 1901 llevó el período de gobierno a seis años y eliminó el voto secreto. Hay un nuevo sistema electoral, al presidente lo escogerán los concejos municipales y hay un solo candidato: Cipriano Castro.

Para 1904 hay una nueva Constitución por reformas impulsadas por “El Cabito” Castro. Será un grupito de catorce electores escogidos a dedo quien “elegirá” al Jefe del Estado para un nuevo período 1905 a 1911 y de aquí debió tomar el “constitucionalista” Hermann Escarrá la inspiración de la Constituyente que promueve Elías Jaua a favor de Nicolás Maduro.

Después del golpe a su compadre el presidente Cipriano Castro, el general Juan Vicente Gómez gobernó 27 años, pero las constituyentes no eran de su agrado. Simplemente con siete reformas de un Congreso a su total servicio se complació para mantenerse en el poder y algunas veces designó presidentes civiles, tristes marionetas en Miraflores, mientras él, desde Maracay como centro del poder, gobernaba con puño de hierro, la más larga dictadura de nuestra historia republicana.