Ciudad a lápiz: Desgobierno

Antonio Ecarri

Jorge Rodríguez no quiere contarse. Busca cualquier excusa, por barata que sea, para seguir disfrutando de los beneficios políticos de ser alcalde del municipio Libertador. Aquí no podemos caer en más provocaciones ni trapos rojos, hay que imponer el mandato constitucional, este año deben darse las elecciones de gobernadores y alcaldes y punto.

El abandono de Caracas es notable, la basura colapsa, los delitos ambientales alrededor de la Planta de Transferencia de Las Mayas, es el monumento más descarado a la desidia y a la ineptitud. A nadie le importa que los niños de la zona, incluyendo los que viven en las urbanizaciones creadas dentro de Fuerte Tiuna, padezcan de todo tipo de enfermedades. Las quebradas de Caracas están sin mantenimiento, el hampa azota sin piedad a todas las clases sociales y las antiguas zonas industriales se han convertido en un cementerio.

Hasta el mismo cementerio del sur, se ha convertido en el centro de prácticas primitivas de una barbarie inenarrable, presidentes, pintores, ministros, sacerdotes y hasta el propio Panteón de la Guardia Nacional han sido víctimas de profanaciones y vandalismo. Las consecuencias del desgobierno caraqueño hace que la vida valga poco y el descanso eterno tampoco sea respetado.

Caracas muestra las peores cifras de embarazo adolescente, de exclusión y expulsión escolar, generando todo un círculo vicioso de pobreza y violencia que va a generando una fuerte mutación de los valores de los ciudadanos. Para sobrevivir en Caracas, hay que mediar con el hampa.

Por si fuera poco, los niños carecen de toda protección, ya no sólo se desmayan en la escuela por hambre o mueren de mengua en los hospitales sino que caen como barajitas en las paradas de jepps y busetas. Hace poco fueron encontrados unos niños desmayados en una parada cerca del sector Los Telares en Caricuao, tenían hambre, habían pasado más de tres días sin comer y la madre los envió a la escuela para ver si comían de las sobras de sus compañeros de clase.

Esta hecatombe social, esta foto mal tomada de una ciudad, es consecuencia de un modelo económico perverso. El “socialismo del siglo XXI” nos trajo a este bochorno histórico. Un país petrolero y su capital no escapan de la ruina proveniente del desorden, la corrupción y del empeño de tomar por asalto a la libertad del ser humano.

¿Para que este desastre se mantenga es que quieres diferir las elecciones, Jorge? Nosotros estamos en campaña, no permitiremos que este señor se prolongue su nefasto mandato ni un día más, ni un minuto más. Su tráfico de influencias en el Consejo Nacional Electoral, no podrá con la presión de la gente en la calle, ni mucho menos con la comunidad internacional que, por cierto, anda buscando cobrar algunas facturas. No demoren más la salida electoral, un estallido social puede llevarse todo por delante.