Capitán América Guerra Civil: Marvel y su nuevo Universo

Capitán América
Capitán América - Cortesía

Hace 8 años Marvel Studios estrenó Iron Man, la piedra angular sobre la que construiría su imperio cinematográfico; una película de super héroes que prometía a los fans ser más que una simple franquicia. Lo que comenzó como otra adaptación a la gran pantalla de un cómic, se transformó en el primer paso de la llamada “Fase 1” en la construcción del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), un proyecto sin precedentes en la historia del cine, una apuesta ambiciosa y arriesgada por llevar a las salas las historias más icónicas de la mitología del estudio. Después de 12 películas y una gran serie de aciertos (casi todos, hay que admitirlo), llega a nuestras pantallas una de las historias claves dentro del UCM: Capitán América: Guerra Civil (Captain America: Civil War). Una película que, definitivamente, marca el quiebre entre los cómics del estudio y su universo cinematográfico. Sin lugar a dudas, el desafío más grande de Marvel hasta la fecha.

Capitan América: Guerra Civil está ambientada tiempo después de Avengers: Age of Ultron, la historia comienza colocando a los Avengers en el centro de la opinión pública por los daños colaterales causados en cada una de sus intervenciones. Incidentes que traen como consecuencia que la ONU decida ponerles coto, pidiéndoles que firmen un acuerdo donde se comprometen a renunciar a su autonomía para ponerse al servicio de los líderes mundiales. Por supuesto, no todos los héroes están felices con dicha medida, haciendo que se separen en dos facciones. La primera, organizada por Tony Stark / Iron Man (Robert Downey Jr.) y conformada por Vision (Paul Bettany), Spider-Man (Tom Holland), War Machine (Don Cheadle), Black Widow (Scarlett Johansson) y Black Panther (Chadwick Boseman), deciden ponerse a la orden de la ONU; por otro lado, tenemos a los que eligen mantenerse al margen de la ley para conservar su independencia, un equipo liderado por Steve Rogers / Capitan América (Chris Evans) y constituido por Falcon (Anthony Mackie), Hawkeye (Jeremy Renner), Scarlet Witch (Elizabeth Olsen) y Ant-Man (Paul Rudd). En paralelo, entra en la ecuación Bucky / Winter Soldier (Sebastian Stan), el mejor amigo de Capitán América, que parece estar involucrado en una serie de atentados terroristas que lo ponen en el ojo del huracán. Por último, tenemos a Zemo (Daniel Bruhl) un misterioso hombre que anda detrás de Bucky y el legado de Hydra para poner en marcha unos oscuros planes.

Lo primero que salta a la vista en Capitán América: Guerra Civil son las diferencias con el cómic en el cual se inspira —vale la pena acotar— muy libremente. Por ejemplo, en la historia original el dilema de los equipos reside en revelar o no su identidad secreta al público (además de tocar otros temas de índole político, social y éticos que no vienen al caso). Por otro lado, la cantidad de héroes que aparecen en el cómic supera con creces a los presentados en la película y la resolución de la historia es completamente diferente en ambas (lo mismo que las consecuencias de este enfrentamiento entre facciones). Sin caer en spoilers, tanto el planteamiento como el desarrollo de Capitán América: Guerra Civil dista de su fuente de origen, pero a pesar de esto logra contener su esencia. Creo que para disfrutarla plenamente hay que entender que el Universo Cinematográfico de Marvel es plenamente autónomo. En pocas palabras, puede copiar, cambiar y alejarse de los cómics como quiera (verbigracia: el tema del Mandarín en Iron Man 3 o la génesis de Ultron en la última de Avengers). Esto le permite a los directores y guionistas tomarse todas las licencias que quieran, dando como resultado una adaptación cinematográfica que puede tomar lo mejor de los dos mundos.

Otra de las cosas que vale la pena señalar es que Capitán América: Guerra Civil no es “Avengers 2.5” —como muchos la han querido catalogar—, hago esta acotación porque el hilo conductor de la película es Capitán América quien se encarga de mover la historia a través de su relación con su equipo y su antagonismo con Tony Stark… de hecho, es precisamente esa la razón por la cual la película se sostiene sin problemas. A diferencia de Avengers: Age of Ultron, aquí la trama no se diluye entre héroes, salta a la vista del espectador que el que lleva la batuta es Capitán América y todos los “amigos que lo acompañan”, aunque son piezas claves en el desarrollo del conflicto, siempre se mantienen en un segundo plano.

Al igual que su predecesora, la principal fortaleza de Capitán América: Guerra Civil reside en sus secuencias de acción cortesía de la dupla de Anthony y Joe Russo en la dirección (los mismos responsables de Captain America: The Winter Soldier). A pesar de que la película es larga y tarda en arrancar, los hermanos Russo mantienen al espectador al borde de su asiento con cada pelea. De hecho, me atrevo a decir que el momento en el que las dos facciones se enfrentan pasará a la historia como una de las secuencias de acción mejor dirigidas en el cine de super héroes (manteniendo un equilibrio perfecto entre acción y comedia). Al igual que su trabajo previo con Capitán América, los hermanos Russo hacen que esta película sea un poco más oscura que sus predecesoras dentro del Universo Cinematográfico de Marvel, pero sin por eso perder el tono jocoso que siempre ha caracterizado a las historias del estudio.

De los héroes de siempre hay mucho que decir. El registro dramático de Chris Evans ha evolucionado muchísimo al igual que su personaje, pasando de ser un pacato fastidioso en su primera película hasta transformarse en un bad-ass en esta última entrega. Robert Downey Jr. ha disminuido la intensidad de Tony Stark, presentándonos un Iron Man más maduro y reflexivo —sin perder su sentido del humor mordaz, claro está. En esta película se nos presenta un poco más de Vision, quien parece una especie de híbrido entre Jarvis y Sheldon Cooper de The Big Bang Theory. Acá también conocemos mejor a Scarlet Witch —desde su poder descomunal hasta los traumas que todavía no supera— y ya se comienza a dibujar un esbozo de hacia dónde se dirige su personaje. De War Machine, Black Widow, Hawkeye, Falcon y Ant-Man no hay mucho que decir: cumplen de manera sólida su papel de secundarios en la historia. La gran sorpresa de Capitan América: Guerra Civil recae en el debut de Black Panther y Spiderman, ambos, a pesar de sus cortas —pero sólidas— intervenciones se roban el show. El primero, se muestra como un personaje intenso, misterioso e interesante. El segundo, pone la nota cómica al mejor estilo de Ant-Man, recordándonos a ese Peter Parker adolescente, acelerado y parlanchín de los dibujos animados. Por último, tenemos a Daniel Bruhl quien le da bastante peso con su interpretación a Zemo, aunque la génesis y motivaciones del personaje terminan quedándose bastante flojas al final de la historia. Lastimosamente, al igual que la entrega anterior de Capitán América, Sharon Carter (la hermosa Emily VanCamp) cumple un papel casi ornamental dentro del largometraje, como si su única razón de ser fuese crear una historia de amor entre ella y Capitán América.

Tal vez, el talón de Aquiles de Capitán América: Guerra Civil sea el mismo que el de Avengers y Avengers: Age of Ultron, un mal que aqueja a gran parte de las películas de héroes en la actualidad: tarda mucho en arrancar. Esto no quiere decir que sea aburrida. Todo lo contrario, la dupla de guionistas conformada por Christopher Markus y Stephen McFeely (escritores de las 2 antecesoras y elegidos como responsables de dar vida a las entregas de Avengers: Infinity War) se encarga de llenar la película con secuencias de acción de principio a fin, diálogos mordaces, conflictos duros, momentos épicos y vueltas de tuerca. A pesar de esto, Capitán América: Guerra Civil tiene un ritmo desigual en su presentación y parte del desarrollo (un mal que no aqueja a su predecesora ni a Guardianes de la Galaxia, Ant-Man o Iron Man 3, las más sólidas a nivel de guión de los 13 largometrajes que conforman el MCU). Un mal que no es de morir y que pasa por debajo de la mesa gracias a la dosificación de héroes que van apareciendo en pantalla haciendo que el niño interior de todos los espectadores salte de emoción.

Definitivamente, Capitán América: Guerra Civil marca un antes y un después en el universo cinematográfico de Marvel, llevando la historia de Capitán América y sus amigos hacia nuevos rumbos. Al igual que en Iron Man 3, el estudio decidió tomar la mitología de los cómics y cambiarla drásticamente para crear su propia línea de tiempo. Una decisión arriesgada que, aunque moleste a los fans más acérrimos, nos abre a todos una amplia gama de sorpresas. Los hermanos Russo lo hicieron de nuevo, supieron darle la vuelta a uno de los cómics más emblemáticos y oscuros de Marvel, creando momentos épicos y manteniendo la esencia de la historia original (labor harto complicada al plantear dilemas éticos y políticos densos a los que el MCU no nos tiene tan acostumbrados). Todos los fans de Marvel pueden estar tranquilos: la barra sigue estando bien arriba. Ahora solo falta esperar hasta finales de año por Dr. Strange, una historia que promete desde ya adentramos en una nueva capa de este universo cinematográfico de Marvel.

Lo mejor

Spiderman y Black Panther se roban todo el show. Las secuencias de acción, todas están alucinantes. La pelea épica entre las facciones. La escena post créditos y el epílogo de la película. Todas las chicas guapas de la historia (incluyendo a la Tía May).

Lo malo

Tarda mucho en arrancar (un mal que ha aquejado a muchas películas de super héroes en los últimos años). Aunque Daniel Bruhl interpreta bien su papel, las motivaciones de su personaje están flojas. Hicieron falta en pantalla nuestros queridos Thor y Hulk.