Especial| Arturo Michelena: El gran pintor que plasmó la esencia de la independencia venezolana

El talento de Arturo Michelena plasmó gran parte de la historia libertaria venezolana y quedó inmortalizada en el ADN artístico nacional. 

Sus obras son hoy por hoy una reliquia, sin mencionar que mostraron por primera vez en el siglo XIX lo mejor del arte en Venezuela. Después de esto generaciones de artistas se han inspirado en el legado de este legendario pintor.

Francisco Arturo Michelena Castillo nació en Valencia el 16 de junio de 1863, sus padres fueron Juan Antonio Michelena y Socorro Castillo. De su padre aprendió el oficio de las artes, por lo que comenzó a muy temprana edad en la pintura.

Con tan solo 12 años de edad y bajo la tutela de su padre realizó sus primeras obras: Cupido Dormido, Un Rayo de Luz y Judit y Holofernes. Su virtuosidad fue razón para que le fuera encomendada la realización de 10 ilustraciones para el libro Costumbres venezolanas, del escritor Francisco de Sales Pérez.

La "revelación" en París

A los 22 años luego de realizar varias exposiciones, el entonces presidente de Venezuela, Joaquín Crespo, le otorgó una beca de estudios en París, y en 1885 ingresa a la Academia Jean Paul Laurens. 

Para 1887 envía al Salón Anual de Artistas Franceses dos obras, una de ellas, El Niño Enfermo, la cual obtuvo Medalla de Oro en Segunda Clase y el reconocimiento Hors concours, máxima distinción para un artista extranjero.

Su pasión por captar la historia de los próceres en Venezuela, lo impulsó a crear  el cuadro Carlota Corday, con el cual obtiene medalla de oro en la exposición Universal de París de 1889.

Estando en la llamada Ciudad Luz realiza el Retrato ecuestre de Bolívar, en 1888. También pintó La Caridad, Los Morochos, Soldados Árabes, entre otros.

En 1889 regresa a Venezuela y contrae nupcias con Lastenia Tello Mendoza, y regresa junto a su esposa a París. 

En esa época evoluciona su estilo e incorpora más lienzos a sus obras. Aprovechando esa ola de inspiración en Francia, ejecuta obras como Pentesilea (1891) y La vara rota (1892). Nuevamente regresa a Venezuela por un cuadro de tuberculosis y problemas económicos.

En Venezuela, el Gobierno le otorga el nombramiento de pintor oficial del estado e instala su propio taller en la esquina Urapal de La Pastora. 

Su enfermedad lo lleva a mudarse a Los Teques. Desde ahí pinta La muerte de Sucre en Berruecos (1895), El Descendimiento (1897),  La virgen de las palomas (1897), La multiplicación de los panes (1897) y Miranda en La Carraca (1896), con la que gana un concurso dispuesto por Joaquín Crespo en 1896 para homenajear a Francisco de Miranda.

Su obras más emblemáticas

Retrato ecuestre de Bolívar (1888)

Fue en el año 1888 cuando Arturo Michelena pintó al Libertador sobre su caballo, un corcel de color blanco, sobre el campo de batalla. El cuadro fue realizado en París.

Vuelvan Caras (1890)

Vuelvan Caras es una pintura de Arturo Michelena donde relata un episodio de la Batalla de Las Queseras del Medio, en el momento en que José Antonio Páez ordena a sus jinetes dar la vuelta para atacar a la caballería española que los perseguía.

Miranda en La Carraca (1896)

El artista presentó su cuadro el 18 de julio de 1896 en el Teatro Municipal de Caracas. En ese acto el presidente Joaquín Crespo le entregó una medalla a Michelena por haber sido ganador de varios premios en Francia. El cuadro fue adquirido por la nación por 40.000 bolívares. El lienzo se halla actualmente en la Galería de Arte Nacional en Caracas. 

Muerte de Antonio José de Sucre en Berruecos (1895)

Michelena plasmó en 1895 el lienzo con su visión plástica del crimen del Gran Mariscal, a quien señalaban como heredero de Simón Bolívar.

El panteón de los héroes (1898)

La obra "Panteón de los Héroes" fue un encargo del Presidente Joaquín Crespo. Michelena quien se encontraba enfermo y postrado en cama lo pinta amarrando sus pinceles a largas varas.

Su temprana muerte

A sus escasos 35 años, Michelena murió el 29 de julio de 1898 en su casa en la Pastora. 

Cincuenta años luego de su muerte el 29 de julio de 1948, fueron trasladados sus restos al Panteón Nacional en el Cementerio General del Sur y en 1960 el gobierno compró su casa de la Pastora y la convirtió en el Museo Arturo Michelena, donde se exponen gran parte de sus obras.