ALBAN

Nota de Prensa

Durante mis años de estudiante universitario siempre encontré lugar donde colocar un portarretrato con una fotografía de Leonardo Ruiz Pineda votando en las elecciones de 1947, primeras libres, universales y secretas en la historia de Venezuela.

Leonardo fue mi héroe de juventud: líder civil catapultado a la secretaria general de la entonces clandestina Acción Democrática, asesinado con saña en una calle de San Agustín del Norte en Caracas a poco más de un mes de los comicios convocados en 1952 por la dictadura militar en procura de legitimarse. Leonardo, que nunca se fue al extranjero, se esforzaba en construir una poderosa alianza que en las urnas derrotase a los candidatos de la tiranía a diferencia de los exiliados que promovían la abstención. El Nacional reseñó que su cadáver quedó tendido en la calle entre un gran charco de sangre. Cuenta Manuel Felipe Sierra que cuando Auraelena, la viuda de Leonardo, fue a reclamar su cuerpo la detuvieron y mantuvieron presa hasta el año siguiente cuando la deportaron a España.

El pasado lunes presidía una complicada reunión y para tal había apagado el celular. Al concluir y encender el equipo me encuentro con un sinfín de mensajes: “Mataron al concejal Fernando Alban de PJ” era el que más se repetía mientras que las redes se convirtieron en escenarios de indignación generalizada. Entre lo mucho, y cada vez más, me llamó la atención lo expresado por Senador estadounidense Bob Corker de visita en el país: “Today in Venezuela, Fernando Albán, a young opposition leader, died while in the government’s custody. This is disturbing and the government has a responsibility to ensure all understand how that could have happened” que traducido es “hoy en Venezuela murió Fernando Albán, un joven dirigente opositor, mientras estaba detenido por el gobierno. Esto es perturbador y el gobierno tiene la responsabilidad de asegurar que todos entendamos cómo pudo haber ocurrido eso”.

No conocí a Alban y para ser sincero a pesar de que compartimos un sueño común –el de un pronto cambio para mejor en Venezuela- nunca coincidimos. Supe de él por primera vez cuando se hizo pública la denuncia de su detención en Maiquetía y luego seguí los reclamos por conocer donde se encontraba y que de él se diese una fe de vida. Quienes sí tuvieron el privilegio de estar a su lado hablan de su fe en Dios y de su pasión por ayudar a los más necesitados, de su celo en alimentar a las personas más vulnerables en el programa social “Ollas Solidarias”.

No tengo ningún elemento de juicio para opinar sobre como perdió la vida Fernando Alban pero si porque murió. Velé casi toda la noche ese lunes pensando en el dolor de la familia de Alban, de que pudo suceder, de lo que esta tragedia significara para el futuro de nuestro país; al levantarme lo hice con profunda admiración por un hombre que pagó con su existencia la defensa de sus convicciones. A media mañana, desde twitter, el hijo del concejal Alban @FernandoAlban expresó lo que nadie puede cuestionar: “Mi papá murió por luchar por la democracia y la libertad en Venezuela”.

Hoy, al lado de Leonardo, tengo un nuevo héroe: Fernando Alban.

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