2017 y la Post-verdad

Referencial

En el 2017 la comunidad internacional deberá resolver problemas y conflictos que atentan contra la paz y seguridad mundial, del actual desorden internacional debemos pasar a un nuevo orden tanto a nivel regional como universal.

Debe reactualizarse y reformularse el Sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que fue conveniente y útil desde 1945, como alternativa a la Segunda Guerra Mundial y a los nuevos desafíos de esa época. Con un paradigma que desarrolló todo el sistema de ese nuevo orden internacional, tanto con las agencias especializadas como las organizaciones regionales, las instituciones independientes internacionales, las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Donde se establecía la vía para redimensionar la institucionalidad de la comunidad internacional mediante la negociación. La Carta de la ONU, en cuyo artículo 33 incorporaba a las constituciones de los 197 países miembros, expresaba imperativamente la necesaria solución pacífica de las controversias internacionales como reflejo de la diplomacia en su permanente relación entre los Estados.

El primer desafío en este nuevo año es contra el terrorismo como expresión de la violencia con fines políticos y un gran efecto mediático. Hoy todos los gobiernos lo consideran un crimen contra la humanidad y deberá ser incluido en los delitos tipificados por el Tratado de Roma de 1998 que constituyó la Corte Penal Internacional. Igualmente debe continuarse con mayor responsabilidad el combate contra el calentamiento global; la COP 21 en París y la COP 22 en Marruecos han logrado el compromiso de todas las naciones, incluyendo las más contaminantes como lo son Estados Unidos, China, Rusia y la India para reducir los gases de efecto invernadero y evitar el fatídico aumento a 2ªC en los próximos años; caso contrario desaparecerían selvas y bosques tropicales, atentaría contra la biodiversidad, y la concentración de CO2 en la atmósfera dificultaría la vida. El tema del ambiente se ha constitucionalizado y se ha internacionalizado, hoy es considerado un derecho humano e incluso se ha propuesto la creación de un Tribunal Penal Internacional especializado en delitos contra el ambiente, e incluir en el Estatuto de Roma el “Ecosidio” como quinto delito.

La globalización, especialmente con el espacio cibernético y los intercambios económicos, han permitido también la internacionalización de la criminalidad, más allá de la facilidad de las transacciones y circulación de hombres, capitales y mercancías perfeccionando el crimen organizado, la corrupción y el narcotráfico. El mercado de la droga es diez veces superior al de las armas y representa el doble de los ingresos de los países pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En los países del Tercer Mundo, la cocaína y el opio manejados por grupos armados al margen de la ley, amenazan al Estado y la sociedad civil corrompiendo al poder político y militar; en los países desarrollados el consumo motiva la producción de los estupefacientes arruinando el futuro de los jóvenes y el incentivo de la delincuencia en zonas desfavorecidas. No basta con el funcionamiento de la comisión de estupefacientes de la ONU ni con los convenios de sustancias psicotrópicas, es fundamental la cooperación internacional en esta materia.

En América Latina deben fortalecerse los procesos de integración, bajo el modelo de lo que ha sido la Unión Europea, donde la moneda común y las instancias supranacionales han permitido avanzar en el doble objetivo de la justicia y de libertad. Ha permitido un gran desarrollo económico y plena democracia, habiendo superado crisis como la griega y la reciente del “Brexit”.

No puede prolongarse más la absurda guerra en Siria, que se inició como un problema político interno en la dimensión de la Primavera Árabe aunado a la confrontación entre Irán y Arabia Saudita con su componente religioso, lo que se convirtió en un conflicto regional, pero con los compromisos de las grandes potencias en un drama internacional, donde el Consejo de Seguridad se encuentra dividido por la parcialidad de China y Rusia enfrentada a Estados Unidos y Europa.

Finalmente las naciones y la sociedad internacional deben implementar mejores condiciones de vida para todos los hombres y mujeres del planeta, porque podría producirse lo que alguna vez planteaba Estephane Hessel “la rebelión de los indignados” como un alegato a la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. Por ahora esa inconformidad se ha expresado en el terreno electoral con las recientes situaciones del “Brexit”, de Trump, del plebiscito colombiano y las primarias francesas. Los políticos de izquierda y de derecha han fracasado y puede imponerse lo que el diccionario de Oxford ha incluido como neologismo del año: Post-truth, que en nuestro idioma puede traducirse como Post-verdad o Meta-verdad, que expresa el mundo de lo emocional sobre el de la racionalidad.