Con los precios controlados tenemos la inflación más alta del mundo. Con la economía manejada con criterio de guerra, tenemos escasez. Con el cambio de moneda controlado no se consiguen divisas y la brecha entre el cambio oficial, el de los sicades y el otro, el innombrable por contrarrevolucionario y porque es el que se encuentra, es galáctica

El 19 de agosto a las 8.24 de la noche, el Presidente de la República pidió la renuncia a todos sus ministros para “reorganizar el Estado”, en “breves horas” se concretaría así el “sacudón” anunciado por él mismo hace dos meses, el 28 de junio. Después, lo que hemos tenido es la “guerra al contrabando” y la imposición de instalar sistemas biométricos en las ventas de alimentos, como medidas de alta política para combatir la escasez